Todo comenzó un día que me cansé. Me rendí. Pero a la vez me entregué a la experiencia. Jugué. No quería juzgarme más, sinceramente. Tampoco quería seguir callando. El silencio me ordenaba retroceder todo el tiempo y además, me dolía mucho la garganta.
Fueron surgiendo pruebas, una tarde de invierno en que todo se caía a pedazos. El mundo afuera, yo por dentro. Preparé mis bateas, cloro y yerba mate. Ahora siento y creo que tengo mucho para decir y compartir. ¿Por qué no? ¿Por qué siempre no? Realmente no sé si me enseñaron a callar, seguro que si, porque soy mujer y eso se enseña desde antes de nacer. Pero si sé que yo aprendí a callar, para pasar desapercibida porque… qué sentido o valor tiene lo mío. Me podé a mi misma tanta veces, y fuera de época, entonces me costaba brotar. Lo hacía pero a destiempo y perdida, sin oxígeno sin vitalidad ni sentido. Fuera del entorno, fuera del ciclo. Ese día, me regué. Y entendí que un nudo es un signo vital. Que se forma por la acumulación desmedida de las ganas de seguir creciendo.
Tiroiditis Crónica Autoinmune
Cansancio extremo
"Todxs estamos cansadas"
Tengo un nudo en la garganta.
¿Por qué ocupo demasiado espacio?
"No mires, no respondas"
No me quiero acostumbrar a vivir asi.